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Cuestionando el derecho patriarcal en Como agua para chocolate y La casa de los espíritus

By: Jeffrey Paquette


Por muchos siglos los hombres han sido el género más importante en el mundo hispanoamericano. Los hombres controlan todo de la vida hispanoamericana. Típicamente, el hombre es el líder de una casa. Todos los aspectos de las vidas de las personas que viven en su casa están controlados por el hombre. Su esposa no pueda desafía su palabra. Sus hijas tienen que casarse con el hombre de la opción del padre. También, los hombres típicamente son el género que tienen los trabajos en las familias que no son pobres. Las mujeres no se permiten trabajar. El sitio correcto por una mujer es en su casa, ocupándose de los deberes rutinarios de la casa. Si una mujer quiere salir de la casa, solamente está permitido asistir con los pobres o cumplir un acto de generosidad similar. Una mujer nunca debe esperar ganar retribución por su tiempo.

Sin embargo, Isabel Allende y Laura Esquivel intentan cambiar esta percepción y el derecho de los hombres para controlar las vidas de mujeres. En sus libros como agua para chocolate y La casa de los espíritus están ayudando cambiar eso. Estos dos libros cuestionan la idea del "derecho patriarcal". En los dos, las autoras enfocan a mujeres muy fuertes quienes desafían de la autoridad del hombre y su propio "sitio correcto" en la sociedad. Algunas de estas mujeres tienen trabajos o roles típicamente reservados por los hombres, mientras algunas otras mujeres cuestionan el derecho patriarcal en otras maneras.

Nosotros miramos a varios personajes de los dos libros. Primero, miramos a las mujeres con roles y trabajos atípicos en estas historias. En particular, miramos a mamá Elena, la matriarca de la casa en Como agua para chocolate; Gertrudis, una generala en la revolución mexicana; y Tránsito Soto, una prostituta quien establece su propio negocio sin la necesidad de un hombre. Veremos cómo estas mujeres superan la adversidad y su propio sitio en la sociedad y toman las roles que las toman. Veremos que la fuerza de estas mujeres pasa en muchas cajas la fuerza de hombres con roles similares. Con esta fuerza, las mujeres en estas historias son lideras tan bueno como o mejor que los hombres.

El primero de nuestros asuntos es mamá Elena, la matriarca absoluta en Como agua para chocolate de Esquivel. Ella tomó la posición de patriarca después de la muerte de su esposo. En efecto, mamá Elena supone la rol del patriarca de la familia. Dice Escaja: "Mamá Elena usurpa el territorio patriarcal al ejercer la autoridad desde su condición de mujer" (577). En esta rol, mamá Elena mantiene el orden de la vida en la casa. Mamá Elena " [was] not a leader in a new feminized society, but rather a follower in the web of [...] pre-revolutionary repression and authoritarianism" (Saltz 32).

Mamá Elena reina con un puño de hierro, y sus hijas no la preguntan. Cuando mamá Elena manda algo, es la ley de la casa y no se pueda discutirlo con ella. Sus hijas saben que "dentro de las normas de comunicación de la casa no estaba incluido el diálogo" (Esquivel 9). Su control alcanza tan lejos como los hombres que sus hijos se casan. Cuando Pedro pida por la mano de Tita, mamá Elena dice que es imposible. Mamá Elena dice que Tita no puede casarse con Pedro porque ella es su hija más joven y no casará con nadie. En vez de Tita, mamá Elena invita a Pedro a casarse con su otra hija Rosaura. En esta manera, mamá Elena mantiene la tradición de la familia de la Garza y prevenir a Tita casarse con Pedro.

Podemos ver muchas similitudes entre mamá Elena y Esteban Trueba, el patriarca de La casa de los espíritus. Esteban también era un patriarca muy fuerte, con un puño de hierro. "No aceptaba que nadie le replicara y no toleraba ninguna contradicción" (Allende 74). También, controlaba las vidas de sus hijas. Cuando su hija Blanca llegó a ser embarazada, Esteban pidió que Blanca se casara con Jean de Satigny a pesar de los deseos de Blanca.

¿Pero, era mamá Elena una patriarca buena? Ciertamente, era muy fuerte. En muchas maneras, era muy similar como Esteban, el patriarca. Esteban es un modelo de los valores y maneras de la sociedad patriarcal. En todo lo que ella hace, mamá Elena es en todas las maneras tan buena como Esteban. Es curioso que mamá Elena es tan similar de Esteban, un hombre que "representaba mejor que nadie los valores de la familia, la tradición, la propiedad y el orden" (Allende 323). Pero, estos valores son exactamente los valores que Esquivel y Allende desacreditan en sus historias. En este contexto, mamá Elena es una mala patriarca.

Otra mujer que podemos considerar es Gertrudis, una hija de mamá Elena. Gertrudis es la segunda hija de mamá Elena y no es la hija de Juan, el esposo de mamá Elena. Gertrudis es la hija de mamá Elena y un mulato. Gertrudis es una mujer quien es muy cerca de sus sentimientos.

Gertrudis es la primera de las hermanas quien se va de la casa de mamá Elena. Se fue desnuda con un soldado y se va del rancho al campo de los soldados. Después de su liberación del rancho de mamá Elena, Gertrudis es libre para explorar su sexualidad. Gertrudis regresa al rancho muchos años más tarde, después de la muerte de mamá Elena. En el tiempo desde su liberación, Gertrudis llega a ser una generala en la revolución mexicana.

Normalmente, las guerras en México se luchaban por los hombres. Sumamente mas raro fueron muchachas en la posiciones de líderes. Pero Gertrudis es una generala muy buena. Tiene mucha fuerza, y buenas habilidades para organización e imponencia. Todos de sus soldados son muy fieles y obedecen todos de sus mandos. Gertrudis puede lograr eso "only by escaping the confinement of the ranch" (Saltz 35). Afuera del control de mamá Elena, las libertades Gertrudis puede utilizar sus habilidades que mamá Elena siempre reprimía.

Este tema de éxito en dirección está encontrado también en La casa de los espíritus. Tránsito Soto era una prostituta en el "Farolito Rojo", una burdel cerca de su tierra en el campo. Tránsito Soto era una mujer determinada y "ella iba a llegar muy lejos" en su vida (Allende 80). Un día, cuando Esteban se sintió generoso presta cincuenta pesos a Tránsito Soto, y ella se fue del Farolito Rojo al capital. Allí ella forma una cooperativa de prostitutas y maricones.

La cooperativa que Tránsito Soto forma es muy exitosa. El comercio es bueno, y mucho del éxito es porque Tránsito Soto es una mujer de negocios muy talentosa. Incluso después de la guerra, ella es exitosa y su cooperativa la trae mucho dinero y poder. Tránsito Soto puede lograr esto porque entiende que los negocios son dinámicos. Después de la guerra, Tránsito Soto tiene mucho mas poder que Esteban, el senador anterior. En hecho, Tránsito Soto es la única personaje quien tiene bastante poder para rescatar Alba de los embragues de Esteban García.

Esto es otro ejemplo de una mujer quien es exitosa en una rol típicamente reservado para un hombre. En esto ejemplo, también, la mujer puede ser exitoso porque tiene fuerza y talentos que las mujeres normalmente no pueden utilizar. Según los patriarcas, el sitio de la mujer es en la casa donde no exponen estas cosas.

Es interesante ver las similitudes entre las tres mujeres. Todas son muy fuertes y muy determinadas. Todas estas mujeres son muy exitosas en sus esfuerzos porque tienen un fuerzo determinado y un talento por éxito. Esto es contrario del "orden natural" y es uno de los temas más importantes en ambas novelas de Allende y Esquivel.

En adición a las roles atípicos de las tres mujeres - mamá Elena, Gertrudis, y Tránsito Soto - hay otras maneras en que las mujeres en las dos novelas preguntan el derecho patriarcal. Aquí miramos a Clara, quien desafía las mandas de su esposo Esteban; Ana Díaz, la revolucionaria; y también Blanca y Tita, dos mujeres de libertad limitada.

Clara es la mujer más importante de la novela La casa de los espíritus. Ella da la vida por su casa, a las mujeres de su familia, y se da vida a ella también. Clara, Clarividente, como la refieren, es una mujer muy confidente y muy asegurada. Nunca permitió Esteban Trueba controla a ella y siempre haga lo que quiere.

Clara tiene muchas herramientas para ayudarla mantener su reciedumbre y su fuerza. Primero es su capacidad por escaparse. Cuando Clara está molestando de la vida real, Clara se escapa de sus espíritus. Clara usa los espíritus cuando necesita escapar porque las espíritus y sus contactos con ellas son más allá de las alcances de los hombres. En los veces más mala, Clara se escapa más allá en silencia. Estos períodos de silencia permite a Clara resistir los elementos peores de los hombres. Dice Swanson: "Both instances of [Clara's] self-immersion into silence involve solidarity with another woman and rejection of masculine control" (226).

El segundo fuerte de Clara es su capacidad por individualidad. Clara se entera de su independencia y no permite que nadie la tome de ella. Ella es un personaje con un carácter fuerte y puede hacer decisiones conscientes aun en la cara de adversidad. Dice Mary-Garland Jackson, "By not carrying out her role as traditional wife and mother within a patriarchal society, Clara clearly reveals her power to act in accordance with her own spirituality instead of submitting to her husband's authority" (62).

Otra manera en que Clara se aísla de su esposo y la autoridad de su esposo es en su "gran casa de la esquina". Esteban construyó la casa y esperó que la casa "tenía el sello solemne, que procuraba imponer a todo lo ge le rodeaba" (Allende 106). Pero Clara desafía Esteban aquí también. En la casa, Clara muchas veces retira a su propia porción de la casa. Allí puede contacta y habla con sus espíritus sin las influencias de Esteban. Clara hace muchas cambias a esta porción de la casa, agregando cuartos y borrando muros hasta "la mansión convertida en un laberinto" (Allende 105). Esta porción de la mansión es similar de sus otros métodos de aislamiento de Esteban. Dice Cohn: "Clara's metaphysical territory is reified in the sections of the house that she takes over, and which are actually partitioned off during Trueba's terms in office" (110). Esta acción física es también una división simbólica en que Clara se borra más allá de Esteban y sus influencias.

Es curioso que muchos de las personajes en La casa de los espíritus consideraban sus fuerzas como debilidades. Cuando Clara tenía diez años, ella revertí a silencio para la primera vez. El Doctor Cuevas "intentó curarle el silencio", sus padres "intentaron hacerla hablar con métodos caseros", y su nana "tenía la idea de que un buen susto podía conseguir que la niña hablara" (Allende 85-6). Pero nadie puede forzarle hablar, porque, como el rumano Rostipov dice: " [Clara] no hablaba porque no le daba la gana, y no porque no pudiera" (Allende 86). Las personas quienes solamente comprenden el "orden natural" no pueden entender que el silencio de Clara es una fuerza que ella invocó para recuperar su espíritu.

Ana Díaz es también una mujer de mucha fuerza. Una revolucionaria, Ana Díaz pelea por igualdad debajo de socialismo. Como Gertrudis, Ana Díaz es una mujer luchando en una guerra de hombres. Tiene que superar muchos obstáculos en su vida. A pesar de estos obstáculos, Ana Díaz nunca pide su espíritu y nunca pide su fuerza. Afrontado con adversidad y las mandas de la sociedad patriarcal, nunca viraje su senda y siempre pelea por las fuerzas de mujeres.

En las cárceles de la policía después del golpe de Esteban y sus patriarcas, Ana Díaz llega a ser la fuerza de otras mujeres allí. Aun, después de la tortura y la violación, Ana Díaz retiene su fuerza y también comparte su fuerza con las otras mujeres.

Otras mujeres quienes nunca falta su fuerza son Blanca Trueba y Tita de la Garza. Estas mujeres tienen un amor que sus patriarcas no permiten 1. ¿Cómo los dos reparten con las mandas de sus patriarcas? En maneras similares, las dos muchachas resisten en un método indirecto. No haciendo caso a las mandas de sus patriarcas, las dos continúan ver sus novios. Cuando sus patriarcas aprendan a sus asuntos, separan las muchachas de sus novios. Pero no es el fin por ninguna muchacha. Las dos continúan pensar de sus novios y finalmente encuentran maneras para ver sus hombres. En esta manera las dos mujeres cuestionan el derecho patriarcal sobre el amor.

Por las dos muchachas, su amor no es la única libertad que quieren. De hecho, las dos muchachas quieren muchas libertades que son en discordia con el derecho patriarcal.

Blanca, por ejemplo, ataca el derecho patriarcal a varios puntos. Dice Annis Pratt: "Every element of her desired world - freedom to come and go, [...], exercise of the intellect and use of her own erotic capabilities - inevitably clashes with patriarchal norms" (Jackson 66). Blanca siempre quiere la libertad sobre donde vivir. A ella le gusta el campo, en Tres Marías con su novio Pedro Tercero García. Cuando sus padres lo manda a un convento para estudiar, no le gusta. Blanca aun imita los síntomas de varios enfermedades para volver al campo y su madre Clara. Cuando era en la ciudad, siempre quiere estar en Tres Marías también.

Sólo en el campo, con la piel dorada por el sol y la barriga llena de fruta tibia, corriendo con Pedro Tercero por los potreros, era risueña y alegre. Su madre decía que ésa era la verdadera Blanca y que la otra, la de la ciudad, era una Blanca en hibernación (Allende 156).

¿Qué tienen en común estas mujeres? Todas son fuertes, y nunca tienen miedo hablar lo que creer. Siempre cuestionan el derecho patriarcal y su noción del "orden natural". Y no aceptan cuando los hombres intentan cambiar sus espíritus, o cuando intentan controlar ellas. Es exactamente con esta actitud que las mujeres pueden liberarse de sus patriarcas y lograr algo con sus vidas.

En adición a mujeres fuertes las autoras usan otras técnicas literarias para cuestionar el derecho patriarcal. Uno de estas técnicas es mostrar una gran diferencia entre las mujeres y los hombres en sus novelas. Esta técnica esta utilizada extensivamente por las dos autoras. Como veremos, las mujeres típicamente son fuertes, exitosas, y buenas lideras. Mujeres como Gertrudis y Tránsito Soto ejemplificar lo más mejor estos rasgos. En contrasto, los hombres típicamente son débiles y lideres malos. Muchas veces estos hombres débiles están en situadas similares con las mujeres, pero su falta de fuerte y decisiones malos sirven para causar problemas por los hombres y otros personajes.

Toma, por ejemplo, el amor de Pedro y Tita. Tita es una mujer fuerte en Como agua para chocolate, quien cuestionando las mandas de su madre. Cuando mamá Elena no permite Tita casarse con Pedro, Tita desafía eso decisión. Pero, Tita no tiene la libertad para volcar la decisión de mamá Elena, y no puede cambiar su destino. Pedro, por otra parte, tiene la libertad de los hombres y puede decidir cambiar la situación en varias maneras. Pero Pedro falta la fuerza seguir sus convicciones, y acepta una boda con Rosaura - la hermana de Tita - para quedar cerca de Tita.

Otra manera que Allende usa en La casa de los espíritus es de "discurso de dos voces". Uno de los narradores, Esteban Trueba, es el patriarca de la historia. Su narración es muy subjetiva, usando la forma "yo" y también teniendo predisposición. La narración de Esteban enfoca en Esteban y sus prendas y acciones en la historia. Raramente Esteban mencione las pobres y mujeres, y cuando mencione es en su relación a él. Mientras, la narración de Alba Trueba es muy diferente. Enfoca en las mujeres y las pobres, los que no son el foco de la narración patriarcal. Alba también es más objetiva que Esteban en su narración.

Allende usa esta técnica para revelar al lector los problemas de la historia de los patriarcas y personas del "orden natural", la marginalización de las mujeres y las pobres. También, Allende revela una historia diferente en que estas clases y géneros tienen lo mismo foco. Dice Meyer: "Allende's ingenious blending of the two narrative voices not only clearly situates the female voice within the context of a machista culture but it also displaces and subverts the power of that culture" (361).

La pregunta del derecho patriarcal es un tema muy grande en las novelas de Allende y Esquivel. Las dos mujeres son escritoras feministas, y usan sus novelas para avanzar el sitio de mujeres en sus países que son muy patriarcales.

Como veremos, las mujeres en las novelas primeras de las dos autoras son fuertes con un sentido claro de su sitio en la sociedad. Pero a pesar de su sitio, estas mujeres alcanzan roles que están reservados por hombres y mantienen su independencia de ellos. Usan sus talentos y sus conocimientos y hacen una diferencia en sus vidas y a veces en la sociedad. Son independientes y no aceptan las reglas o las leyes de los patriarcas. Es con estas tipas de mujeres, siempre cuestionando el derecho patriarcal, que Allende y Esquivel hacen sus puntos y declaren que el "orden natural" no es la verdad celestial, pero una mentira de los hombres.

Estos tipos de mujeres, conjunto con las técnicas del dicotomía y discurso sirven Allende y Esquivel para cambiar la percepción de la mujer en países hispanoamericanos y en todo el mundo. Las novelas La casa de los espíritus y Como agua para chocolate ha ayudando hacer el derecho patriarcal y el orden natural una cosa del pasado.

Notas
1. En esto caso, la madre de Tita usurpa la rol del patriarca de la familia en vez de su esposo muerto.

Obras Citadas
Allende, Isabel. La casa de los espíritus. New York: HarperCollins Publishers, 2001.
Cohn, Deborah. "To See or Not to See: Invisibility, Clairvoyance, and Re-visions of History in Invisible Man and The House of the Spirits." Comparative Literature Studies. 33.4 (1996): 372-95.
Escaja, Tina. "Reinscribiendo a Penélope: Mujer e Identidad Mejicana en Como agua para chocolate." Revista Iberoamericana. 66.192 (2000): 571-86.
Esquivel, Laura. Como agua para chocolate. New York: Anchor Books, 1989.
Jackson, Mary-Garland. "A Psychological Portrait of Three Female Characters in La casa de los espíritus." Letras Femeninas. 20.2 (1994): 59-70.
Meyer, Doris. "'Parenting the Text': Female Creativity and Dialogic Relationships in Isabel Allende's La casa de los espíritus". Hispania, A Journal Devoted to the Interests of the Teaching of Spanish and Portugese. 73.2 (1990): 360-5.
Saltz, Joanne. "Laura Esquivel's Como agua para chocolate: The Questioning of Literary and Social Limits." Chasqui: Revista de Literatura Latinoamericana. 24.1 (1995): 30-7.
Swanson, Philip. "Tyrants and Trash: Sex, Class and Cultura in La casa de los espíritus." Bulletin of Hispanic Studies. 71.2 (1994): 217-37.

© 2003 Jeffrey R. Paquette
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